El Secreto de Sentirse Bien

 

A veces, nos sentimos felices y ligeros, como si pudiéramos correr sin cansarnos y reír sin parar. Otras veces, nos sentimos tristes, cansados o como si algo dentro de nosotros no estuviera en su sitio. Es como cuando intentamos encajar una pieza de un puzzle en el lugar equivocado y, por más que empujemos, no encaja bien. Pero hay un secreto que nos puede ayudar a sentirnos bien más seguido, y ese secreto es aprender a escucharnos a nosotros mismos.

Cuando tenemos claridad sobre lo que nos hace sentir bien, es como si tuviéramos un mapa que nos muestra el camino. A veces, no sabemos muy bien qué nos pasa. Tal vez estamos molestos sin saber por qué o sentimos que algo falta en nuestro día. En esos momentos, necesitamos detenernos y preguntarnos: «¿Qué necesito ahora para sentirme mejor?» Puede ser que necesitemos descansar, jugar, hablar con alguien o simplemente respirar profundo.

Imaginemos que nuestro bienestar es como un jardín. Si no cuidamos las plantas, si no les damos agua ni las ponemos al sol, se marchitan. A nosotros nos pasa lo mismo. Si no nos cuidamos, si ignoramos lo que sentimos o hacemos cosas que no nos gustan solo para complacer a los demás, poco a poco nos sentimos apagados. Pero si escuchamos lo que necesitamos y nos damos permiso para descansar, para hacer lo que nos gusta, para aprender cosas nuevas y estar con quienes nos hacen bien, entonces nuestro jardín crece fuerte y lleno de vida.

A veces, nos confundimos y pensamos que el bienestar es hacer siempre lo que queremos en el momento. Pero no siempre es así. Hay cosas que parecen divertidas al principio pero, con el tiempo, nos hacen sentir mal. Como si comiéramos muchos dulces de una vez: al principio saben rico, pero luego nos duele la barriga. Otras veces, hay cosas que parecen difíciles al principio, como aprender a montar en bicicleta o hacer la tarea, pero cuando las hacemos, nos sentimos bien porque hemos crecido y aprendido algo nuevo.

Para encontrar claridad sobre lo que nos hace bien, necesitamos aprender a escuchar nuestra voz interior. Esa voz que nos dice cuando algo está bien para nosotros y cuando algo nos hace sentir incómodos. No siempre es fácil escucharla, porque hay muchos ruidos alrededor: lo que dicen los demás, lo que creemos que deberíamos hacer, lo que nos da miedo intentar. Pero si practicamos, podemos aprender a reconocer qué nos hace realmente felices y qué solo nos da una alegría momentánea que desaparece rápido.

También es importante recordar que lo que nos hace bien a nosotros puede no ser lo mismo que le hace bien a otra persona. A algunos nos gusta correr, a otros les gusta leer, a otros dibujar o inventar historias. No hay un solo camino para sentirse bien, sino muchos, y cada uno tiene que descubrir el suyo.

Cuando tenemos claridad sobre nuestro bienestar, es más fácil tomar decisiones. No nos dejamos llevar por lo que otros esperan de nosotros ni por lo que parece más fácil en el momento. Elegimos lo que realmente nos hace sentir bien a largo plazo. Y cuando nos equivocamos, porque todos nos equivocamos, aprendemos de eso y seguimos adelante.

Podemos empezar a practicar esta claridad cada día. Cuando algo nos haga sentir bien de verdad, podemos notarlo y recordarlo. Y cuando algo nos haga sentir mal, podemos preguntarnos por qué y ver si podemos hacer algo diferente la próxima vez. Es un viaje de descubrimiento, como un explorador que sigue pistas para encontrar un tesoro. Y ese tesoro es sentirnos bien con nosotros mismos y con lo que hacemos cada día.

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