Lo que crees es lo que creas

A veces no nos damos cuenta de cuánto poder tienen nuestros pensamientos. Es como si fueran semillas que plantamos en nuestra mente, y con el tiempo, esas semillas crecen y se convierten en nuestra realidad. Si creemos que algo es imposible, difícilmente lo intentaremos. Pero si creemos que es posible, nuestro esfuerzo y actitud harán que las cosas sucedan.

Cuando éramos niños, todo nos parecía posible. Imaginábamos que podíamos ser astronautas, artistas, exploradores o cualquier cosa que soñáramos. No teníamos miedo de intentar. Pero a medida que crecemos, escuchamos frases como «eso no se puede», «es muy difícil» o «no eres lo suficientemente bueno». Sin darnos cuenta, empezamos a creer esas palabras y dejamos de intentarlo.

Si todos los días nos repetimos que no somos capaces, que no somos lo suficientemente inteligentes o que el éxito es solo para los demás, nuestra mente lo tomará como una verdad. Y lo peor es que actuaremos como si fuera cierto. Nos daremos por vencidos antes de intentarlo, evitaremos los retos y nos quedaremos en la comodidad de lo que ya conocemos.

Pero, ¿qué pasaría si cambiamos lo que creemos sobre nosotros mismos? Si en lugar de pensar «no puedo», decimos «voy a intentarlo». Si en lugar de «no soy bueno en esto», decimos «puedo mejorar con práctica». Si en vez de decir «es demasiado difícil», pensamos «es un desafío, pero puedo aprender».

La diferencia entre quienes logran sus sueños y quienes se rinden no es la suerte ni la inteligencia, sino lo que creen sobre sí mismos. Si creemos que podemos aprender, crecer y mejorar, entonces actuaremos de manera que eso se haga realidad.

Pensemos en un jardinero. Si él planta semillas de naranjas, no puede esperar que crezcan manzanas. De la misma forma, si sembramos pensamientos de miedo y duda, eso es lo que crecerá en nuestra vida. Pero si sembramos confianza, esfuerzo y perseverancia, cosecharemos éxito, felicidad y satisfacción.

No significa que todo será fácil o que con solo pensar en algo ocurrirá por arte de magia. Significa que nuestras creencias guían nuestras acciones. Si creemos en nosotros mismos, buscaremos oportunidades, aprenderemos de nuestros errores y seguiremos adelante cuando enfrentemos dificultades.

Así que preguntémonos: ¿qué estamos creyendo sobre nosotros mismos? ¿Nos estamos diciendo cosas que nos ayudan o que nos limitan? Si hasta ahora hemos llenado nuestra mente de dudas y miedos, podemos empezar a cambiarlo. Podemos elegir creer en nuestro potencial, en nuestra capacidad de mejorar, en la posibilidad de alcanzar lo que queremos.

Porque lo que creemos… es lo que creamos.

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